Impresiones de un oyente
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John ColtraneResumen
La música de John Coltrane, o mejor, su personalidad musical, irrumpió en mis sentidos hacia finales de 1960, cuando el interesado ya había abandonado definitivamente a Miles Davis y sentaba las bases de lo que se convertiría en una especial forma de arte que duraría el resto, corto, de su vida. Lo primero que escuché de él coincide con mi etapa de los descubrimientos, y era sorprendente. Para una persona joven era imperativo, al menos entonces, ponerse contracorriente, y la adhesión a una estética heterodoxa era una buena carta de presentación. Recuerdo a un amante de Getz (y de Lester Young) que opinaba que Coltrane parecía la sirena de una ambulancia, seguramente ignorando lo que Panassié había dicho de Young mismo.